
La muerte parca y sombría
la que todo malogra y corrompe
esa que tortura la carne
y reseca los huesos...
también pudre la existencia.
Se empoza estéril y hedionda
entre rosas marchitas
...en el polvo que esparce el viento,
en el alimento dirario de la vida...
Nos convoca con trompeta de silencio
sin mediar mayor aviso
que el último aliento que el ser respira
...sin la menor esperanza a veces
de una losa fría.
La muerte esa misma muerte
que aliada del tiempo y las circunstancias
nos sorprende con su cepa de veneno
muchas veces es para tomar mejor vida.





